Potencia negativa
La potencia negativa es la facultad de no hacer, no percibir o decir no. No equivale a la impotencia ni a la inacción. Sin ella, la percepción, la acción y el pensamiento quedan expuestos a una serie infinita de objetos y estímulos, incapaces de selección o interrupción.
Hay dos formas de potencia: la positiva (facultad de hacer) y la negativa (facultad de no hacer). La sociedad hiperactiva solo reconoce la primera. La incapacidad de resistir un estímulo no expresa energía, sino agotamiento. La hiperactividad extrema se convierte en hiperpasividad: el sujeto es arrastrado por cada impulso sin elegir jamás.
La meditación zen ilustra que el no hacer puede ser un proceso intensamente activo, orientado a la soberanía interior. La pausa contemplativa no es ausencia de actividad, sino una acción soberana de rechazo ante la avalancha de impulsos. Es un engaño creer que cuanto más activo es uno tanto más libre resulta ser.
Sin intervalos, intermediarios e interrupciones, la acción se degrada en trabajo mecánico. La aceleración que elimina la vacilación también elimina la posibilidad de que ocurra algo genuinamente distinto. La potencia negativa es condición para que puedan comenzar cosas nuevas, y conecta directamente con la capacidad contemplativa que La sociedad del rendimiento erosiona.
Referencia: Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio.